Modos de fallo en tornillería (2/2): corrosión y fallos por entorno
Esta segunda parte de la guía de modos de fallo del dosier *Tornillería industrial* se centra en el gripado y en los fallos asistidos por el entorno o por efectos metalúrgicos, como la corrosión en sus distintas formas y la fragilización por hidrógeno. Son modos que dependen del material, del estado de la superficie y del medio de servicio.
Gripado (galling)
Es un agarrotamiento adhesivo entre superficies en contacto durante el apriete o el desapriete, típico en pares de materiales con alta afinidad como inox-inox. Se reconoce por un aumento brusco del par, bloqueo durante el montaje, transferencia de material y flancos de rosca rasgados. Se previene con lubricante o anti-seize adecuado, velocidad de montaje moderada, pares de materiales compatibles y roscas limpias.
Corrosión general y galvánica
La corrosión general es la pérdida progresiva de sección por ataque uniforme de un ambiente húmedo o químico. La corrosión galvánica aparece cuando dos metales distintos forman una pila en presencia de un electrolito: el metal más anódico se corroe preferentemente (por eso el zinc protege al acero, pero un acero galvanizado junto a inox o aluminio en servicio húmedo es de alto riesgo). Se previene aislando los pares, eligiendo materiales compatibles y cuidando recubrimientos y drenaje.
Corrosión bajo tensión y fragilización por hidrógeno
La corrosión bajo tensión (SCC) es una fisuración por la combinación de tensión de tracción sostenida y un entorno específico (cloruros en inox, medios cáusticos); produce grietas ramificadas y fractura frágil con poca deformación. La fragilización por hidrógeno es un fallo frágil retardado por hidrógeno absorbido que reduce la ductilidad, crítico en aceros de alta resistencia y en procesos como decapado, galvanizado o electrodeposición; se controla con procesos cuidados y deshidrogenado (horneado) cuando aplica.
Diagnóstico y prevención integrada
Identificar el modo exige analizar el sistema completo —material, superficie, entorno y montaje— sin asumir causas sin evidencia. La lubricación mejora el comportamiento tribológico pero no protege frente a la corrosión por sí sola, y no toda grieta es fatiga. En fallos críticos conviene conservar la pieza fallada y analizar rosca, fractura y superficie: el fallo de una unión atornillada depende del material, del estado de la superficie, del entorno y de las condiciones de montaje y servicio.